El mensaje del viento
Un viento suave y fresco acaricia el sentimiento,
con delicadeza me envuelve en el deseo de pisar la Tierra descalza.
“Sal de la cueva” me dice con cariño.
Vuelve a soplar con un poco más de fuerza,
haciendo danzar al pasto crecido
y a los árboles que despiertan a la primavera.
Me descalzo y regreso a la Tierra,
regreso a su hermosa poesía que se recita solita,
como un suspiro que solo quien se está quieto la puede escuchar.
Es la Tierra hablando,
cantando como mujer alegre,
como abuela madrugadora;
aquella mujer que para cuando uno despierta,
ella ha dejado todo listo.
El amor de una madre se expresa en el detalle que pasa desapercibido,
no pide alabanzas ni reconocimiento, con una sonrisa basta:
la expresión de un corazón agradecido y satisfecho.
Diana Sepúlveda, 2026